Música, muñecas y mascotas para abrir el baúl de la memoria

13 Diciembre 2021

Por Nuria Muñoz, psicóloga de la residencia de ILUNION en Parla

Que ILUNION lo formamos personas que trabajan para personas es un hecho y la prueba está en nuestras residencias. Desde hace más de un año, en la residencia de Parla estamos trabajando con tres innovadoras terapias no farmacológicas para prevenir o tratar aquellos aspectos físicos o psíquicos que afectan a las habilidades y capacidades de las personas con deterioro cognitivo moderado o severo, algo que merma su autonomía y su autoestima, entre otros.

Esas tres terapias son: la terapia con música, la intervención con muñecas y la intervención con mascotas robot. El objetivo principal es preservar, durante el mayor tiempo posible, las capacidades y habilidades cognitivas y funcionales de los residentes. Son terapias que les ayudan a fomentar las relaciones interpersonales, y a disminuir posibles trastornos conductuales asociados a la demencia.

Gracias a estas terapias experimentan una mejora de la autonomía, la autoestima y el bienestar emocional y conductual, así como en sus actividades cotidianas y en la calidad de vida en el centro. Ese cambio se nota en sus rostros, que se llenan de instantes de felicidad y que, sin duda, es una de las razones que hacen que nuestro trabajo merezca la pena.

A través de la música, las mujeres y hombres con demencia rescatan del cajón más escondido de la memoria recuerdos de vivencias y emociones que parecían olvidadas, momentos felices que los llevan a cantar y bailar de forma espontánea.

Por otra parte, la terapia con muñecas y mascotas robot son dos tratamientos que también encajan a la perfección con nuestro modelo de atención centrada en la persona. Gracias a ellas, los residentes que las disfrutan pueden conectar de nuevo con el entorno, mejorar las relaciones interpersonales y la comunicación.

La conexión terapéutica con la muñeca o con la mascota robot se puede encontrar en muchas acciones como besos, caricias, cantar, hablar, acunar, sonreír, etc. Este tipo de conductas siempre han de ser percibidas como conductas terapéuticas. Es importante indicar que no son conductas de juego, sino que tienen un objetivo terapéutico, cuyo uso debe ser evaluado en función de las reacciones que experimente la persona.

Observar sus reacciones, esos besos a las muñecas o mascotas, cómo las acarician, las hablan, acunan o sonríen y ver cómo esta conexión terapéutica les ayuda a reducir la ansiedad y el sentimiento de soledad, por ejemplo, o cómo mejoran sus capacidades físicas, es un estímulo para seguir trabajando día a día por un colectivo que merece todo nuestro respeto y cariño.

Y hacerlo en un lugar como ILUNION, donde las personas, la transformación, la excelencia y la sostenibilidad son los pilares fundamentales en nuestro día a día es todo un orgullo.

 

 

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