Liderazgo con propósito

02 Marzo 2021

Fotografía de Fernando Riaño

Por Fernando Riaño, director de Sostenibilidad y Relaciones Institucionales de ILUNION.

Tradicionalmente, la planificación estratégica partía de la definición de la misión, la visión y los valores de una compañía. A partir de ellos, se construían los objetivos generales y para su consecución se diseñaban los grandes ejes, palancas o líneas de acción, y debajo de estos, a un nivel más operativo, se establecían los planes de actuación. Todo ello, se acompañaba del establecimiento de unas hipótesis presupuestarias que daban lugar a una estimación de los flujos de caja, así como las diferentes magnitudes y cuadros financieros.

El surgimiento a finales del siglo pasado de la responsabilidad social de las empresas, y su posterior consolidación como una faceta fundamental de las organizaciones en sus relaciones con sus grupos de interés en un entorno competitivo, legal, institucional y también físico o natural determinado, ha obligado a incluir en los procesos de toma de decisiones, no sólo nuevos inputs o datos “no financieros” sino también la gestión de los distintos tipos de riesgos y las líneas rojas que no estamos dispuestos a sobrepasar en las organizaciones.

La consideración y valoración de toda esta información complejiza la toma de decisiones y el apostar por un proyecto frente a otro. Esto se ha experimentado de manera especial en la gestión de la sostenibilidad y sus diversos ámbitos (social, ambiental y de gobierno). El proyecto de sostenibilidad de la compañía debe contribuir al “core” de la compañía, porque si no corre el peligro de quedarse vacío, o peor, de quedarse en lo anecdótico o en acciones de visibilidad que no tienen nada detrás.

Por eso, son cada vez más las empresas que han llevado a cabo una reflexión sobre cuál es su propósito, es decir, para qué hacen las cosas. Cuál es el fin que las mueve. Con el convencimiento de que el ejercicio resulta de gran ayuda a la hora de ensalzar sus valores y ser mejores en su toma de decisiones.

Tener un propósito ayuda a poner el foco en la creación de valor a largo plazo, lo que repercute positivamente sobre los resultados económicos, porque facilita que las empresas inviertan en tecnología y en su transformación continua y que dediquen los recursos necesarios al desarrollo del capital humano. Además, ayuda a tener en cuenta a todos aquellos que contribuyen a la generación de valor empresarial, a todos nuestros grupos de interés: clientes, empleados, proveedores, accionistas y la sociedad en la que desarrolla su actividad. Este enfoque de grupos de interés fomenta la cooperación y las relaciones a largo plazo, y genera un compromiso y la mejor de las vinculaciones con la empresa.

En ILUNION seguimos avanzando desde la perspectiva de nuestro impacto social, medioambiental y en términos de gobernanza, y lo hacemos atendiendo al criterio de liderazgo responsable, y con la sostenibilidad como uno de los pilares; las organizaciones serán mucho más sociales o no serán, y el liderazgo será cada día más responsable (o no será liderazgo).

El propósito de ILUNION, que comparte con nosotros todo el Grupo Social ONCE,  nos ayudará, sin duda, a seguir avanzando, a ser mejores, y será uno de los elementos esenciales para ser la mejor de las marcas para nuestros clientes, y la mejor organización para nuestros empleados. Ahí tenemos parte del camino; propósito, sostenibilidad, ser excelentes, trabajar escuchando a nuestros grupos de interés, y –sobre todo- ¡avanzando para ser mejores!

 

 

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