Qué es

La RSE y Discapacidad, o RSED, pretende poner en relación la política de RSE de una organización, o bien su plan de acción en esta materia, con las preocupaciones y cuestiones de mayor interés de las personas con discapacidad como colectivo. Se trata, por tanto, de reconocer a las personas con discapacidad como un grupo de interés legítimo y relevante de todas las organizaciones, y de las empresas en particular, y de hacerlas partícipes en los procesos de diálogo con las diferentes partes interesadas.

Resulta necesario, además, considerar las diferentes formas en que las personas con discapacidad se relacionan con las empresas: como trabajadores, como clientes o usuarios, como inversores, como proveedores y como posibles beneficiarios de su acción social.

Por qué es necesaria

En España hay 3,8 millones de personas que tienen al menos una discapacidad y representan el 8,5% por ciento de la población total. En toda Europa, esta cifra asciende a 16 millones, lo que supone el 15 por ciento de toda la población. Las personas con discapacidad constituyen, por tanto, el mayor grupo minoritario y se enfrentan a una situación de desventaja social, económica y de disfrute de derechos efectivos.

La vertiente social de la Responsabilidad Corporativa y la Sostenibilidad es tan importante como la de gobierno y ética o la medioambiental, y debe contribuir a la justicia y la cohesión sociales, para lo cual resulta una premisa básica la igualdad de oportunidades y la no discriminación.

Qué aporta a la empresa

La inclusión de las personas con discapacidad en la gestión de la RSE de las empresas permite, por un lado, aprovechar su talento y su compromiso, contribuyendo a la gestión de la diversidad de la empresa. Por otro lado, le abre un importante mercado al que dirigirse, dándole la oportunidad de ofrecer productos y servicios accesibles que beneficiarán no solo a las personas con discapacidad sino a la población en general. Es necesario tener en cuenta, además, que el envejecimiento de la población, que en gran medida será un envejecimiento activo, hará que estos productos y servicios sean cada vez más demandados y valorados por la sociedad.

En definitiva, la inclusión de la discapacidad aporta un enfoque de innovación social a la gestión de la RSE en la empresa.

Cómo hacer RSED

La gestión de la RSED afecta de forma trasversal a toda la empresa, como parte que es de la Responsabilidad Corporativa y la Sostenibilidad, si bien las acciones que se acometan serán acordes a la naturaleza de la actividad de la empresa y su dimensión.

Los primeros esfuerzos deberán ir encaminados al reconocimiento del principio de igualdad de oportunidades y no discriminación por motivo de discapacidad, y al cumplimiento de la legalidad vigente (Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social; Real Decreto 364/2005, de 8 de abril, por el que se regula el cumplimiento alternativo con carácter excepcional de la cuota de reserva en favor de los trabajadores con discapacidad).

La creación de empleo para personas con discapacidad por las propias empresas, así como su contribución al mantenimiento de puestos de trabajo de personas con discapacidad en organizaciones de empleo protegido del movimiento asociativo de la discapacidad, son los compromisos más valorados y más necesarios, puesto que es a través del empleo se consigue la verdadera inclusión social de cualquier persona, con o sin discapacidad.

El sello Bequal, desarrollado por la Fundación ONCE, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), la Fundación Seeliger & Conde y la Federación Empresarial Española de Asociaciones de Centros Especiales de Empleo (FEACEM), contempla siete aspectos para un desarrollo en profundidad de la RSED: estrategia y liderazgo, gestión de recursos humanos, accesibilidad, compra responsable, clientes, acción social y comunicación.

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